Biografía Jose Clemente Orozco

José Clemente Orozco
Fotografía: Bettmann/Getty Images

José Clemente Orozco

Biografía

(1883–1949)
José Clemente Orozco fue un pintor que ayudó a liderar el renacimiento de la pintura mural mexicana en la década de 1920. Sus obras son complejas y a menudo trágicas.

¿Quién fue José Clemente Orozco?


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El muralista mexicano José Clemente Orozco creó impresionantes pinturas realistas. Producto de la Revolución Mexicana, superó la pobreza y acabó viajando a Estados Unidos y Europa para pintar frescos para grandes instituciones. Hombre de una visión sin parangón, así como de sorprendentes contradicciones, murió de insuficiencia cardíaca a los 65 años.

Vida temprana

Nacido en México en 1883, Orozco se crió en Zapotlán el Grande, una pequeña ciudad de la región suroccidental mexicana de Jalisco. Cuando aún era un niño, sus padres se trasladaron a Ciudad de México con la esperanza de mejorar la vida de sus tres hijos. Su padre, Ireneo, era empresario, y su madre, María Rosa, trabajaba como ama de casa y a veces cantaba para obtener ingresos extra. A pesar de los esfuerzos de sus padres, a menudo vivían al borde de la pobreza. La Revolución Mexicana estaba en pleno apogeo, y como era un niño muy sensible, Orozco empezó a darse cuenta de las muchas dificultades que sufría la gente a su alrededor. Mientras iba a la escuela, vio al dibujante mexicano José Guadalupe Posada trabajando en un escaparate. Las pinturas de Posada, políticamente comprometidas, no sólo intrigaron a Orozco, sino que también despertaron su primera comprensión del arte como una poderosa expresión de revuelta política.

Años de adolescencia y lesiones

A los 15 años, Orozco dejó la ciudad y viajó al campo. Sus padres le enviaron a estudiar ingeniería agrícola, una profesión que le interesaba muy poco. Mientras estudiaba, contrajo fiebre reumática. Su padre murió de tifus poco después de su regreso a casa. Quizás Orozco se sintió finalmente libre para perseguir su verdadera pasión, porque casi inmediatamente empezó a tomar clases de arte en la Academia de San Carlos. Para mantener a su madre, también realizó pequeños trabajos, primero como dibujante para una empresa de arquitectura, y luego como pintor post mortem, coloreando a mano retratos de los muertos.

Alrededor de la época en que Orozco estaba seguro de seguir una carrera artística, se produjo una tragedia. Mientras mezclaba productos químicos para fabricar fuegos artificiales para celebrar el Día de la Independencia de México en 1904, provocó una explosión accidental que le lesionó el brazo y la muñeca izquierdos. Debido a las fiestas patrias, un médico no le atendió durante varios días. Cuando le atendió, la gangrena se había apoderado de él y fue necesario amputarle toda la mano izquierda. Mientras se curaba, la Revolución Mexicana estaba presente en todas las mentes, y el sufrimiento personal de Orozco se reflejaba en la creciente lucha política que ocurría a su alrededor.

Inicio de la carrera y primera exposición individual

Durante los siguientes años, Orozco se las arregló para trabajar durante un tiempo como caricaturista para un periódico independiente y opositor. Incluso después de conseguir su primera exposición individual, titulada «La casa de las lágrimas», una mirada a la vida de las mujeres que trabajaban en el barrio rojo de la ciudad, Orozco se vio obligado a pintar muñecas Kewpie para pagar el alquiler. Dadas sus propias luchas, no es de extrañar que sus cuadros estuvieran llenos de complejidades sociales. En 1922, Orozco comenzó a crear murales. El impulso original para esta obra fue una innovadora campaña de alfabetización puesta en marcha por el nuevo gobierno revolucionario de México. La idea era pintar murales en edificios públicos como método para difundir sus mensajes de campaña. Lo hizo por poco tiempo, pero el medio de la pintura mural se mantuvo. Orozco llegó a ser conocido como uno de los tres «muralistas mexicanos». Los otros dos fueron sus contemporáneos, Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros. Con el tiempo, la obra de Orozco fue reconocida y diferenciada de la de Rivera y Siqueiros por su intensidad y su enfoque en el sufrimiento humano. Sus vastas escenas ilustraban la vida y las luchas de los campesinos y la clase trabajadora.

Orozco se casó con Margarita Valladares en 1923, y tuvieron tres hijos. En 1927, tras años de trabajo como artista poco apreciado en México, Orozco dejó a su familia y se trasladó a Estados Unidos. Pasó un total de 10 años en Estados Unidos, durante los cuales fue testigo del crack financiero de 1929. Su primer mural en Estados Unidos lo realizó para el Pomona College de Claremont, California. También realizó grandes obras para la New School for Social Research, el Dartmouth College y el Museo de Arte Moderno. Uno de sus murales más famosos es La Epopeya de la Civilización Americana, que se encuentra en el Dartmouth College de New Hampshire. Tardó dos años en completarse, está compuesto por 24 paneles y tiene casi 3.200 pies cuadrados.

Pinturas: 'El pueblo y sus líderes' y 'Bombardero en picada'

En 1934, Orozco regresó con su esposa y su país. Ya establecido y muy respetado, fue invitado a pintar en el Palacio de Gobierno de Guadalajara. El fresco principal que se encuentra en sus techos abovedados se titula El pueblo y sus dirigentes. Orozco, que ya tenía unos cincuenta años, pintó entonces lo que se consideraría una obra maestra, los frescos que se encuentran en el interior del Hospicio Cabañas de Guadalajara, Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y uno de los complejos hospitalarios más antiguos de América Latina. La obra, que se conoció como la «Capilla Sixtina de las Américas», es un panorama de la historia de México, desde la época prehispánica, con escenas de las primeras civilizaciones indígenas, hasta la Revolución Mexicana, que representa como una sociedad envuelta en llamas. En 1940, el Museo de Arte Moderno de Nueva York le encargó la creación de la pieza central de su exposición «Veinte siglos de arte mexicano». Entre sus contribuciones se encuentran «Bombardero en picado» y «Tanque», ambos comentarios sobre la inminente Segunda Guerra Mundial.

Por esta época, Orozco conoció a Gloria Campobello, primera bailarina del Ballet de la Ciudad de México. En tres años, dejó a su esposa Margarita para vivir con Gloria en Nueva York. El romance, sin embargo, terminó casi tan rápido como empezó. En 1946, Campobello le abandonó y Orozco regresó a México para vivir solo. En 1947, el escritor estadounidense John Steinbeck le pidió a Orozco que ilustrara su libro La Perla. Un año después, Orozco recibió el encargo de pintar su único mural al aire libre, Alegoría de la Nación, en la Escuela Nacional de Maestros de México. La obra fue fotografiada y publicada en la revista Life.

Muerte

En el otoño de 1949, Orozco completó su último fresco. El 7 de septiembre murió mientras dormía a causa de una insuficiencia cardíaca a la edad de 65 años. Durante las décadas de 1960 y 1970, fue aclamado como un maestro de la condición humana, un artista lo suficientemente audaz como para cortar las mentiras que una nación le dice a su gente. Como insistía Orozco, “La pintura…persuade al corazón.

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