Biografía Fidel Castro

Fidel Castro
Fotografía: Alvaro Canovas/Paris Match via Getty Images

Fidel Castro

Biografía

(c. 1926–2016)
Fidel Castro orquestó la Revolución Cubana y fue el jefe del gobierno de Cuba hasta 2008.

¿Quién era Fidel Castro?


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A partir de 1958, Fidel Castro y sus fuerzas iniciaron una campaña de guerra de guerrillas que condujo al derrocamiento del dictador cubano Fulgencio Batista. Como nuevo líder del país, Castro implementó políticas internas comunistas e inició relaciones militares y económicas con la Unión Soviética que condujeron a relaciones tensas con Estados Unidos. La tensión entre Estados Unidos y Cuba culminó en la crisis de los misiles de 1962. Bajo el mandato de Castro, se introdujeron mejoras en la sanidad y la educación, mientras mantenía un control dictatorial sobre el país y perseguía o encarcelaba brutalmente a quienes se consideraban enemigos del régimen.

Miles de disidentes fueron asesinados o murieron tratando de huir de la dictadura. Castro también fue responsable de fomentar las revoluciones comunistas en países de todo el mundo. Sin embargo, el colapso del comunismo en la Unión Soviética en 1991 y su impacto negativo en la economía de Cuba hicieron que Castro relajara algunas restricciones con el tiempo. En 2008, con su salud debilitada, Castro cedió oficialmente el poder a su hermano Raúl Castro, pero siguió ejerciendo cierta influencia política en Cuba y en el extranjero. Fidel Castro murió en 2016 a la edad de 90 años.

Vida temprana

Fidel Alejandro Castro Ruz nació el 13 de agosto de 1926, cerca de Birán, en la provincia oriental de Cuba. Fue el tercero de seis hijos, entre ellos sus dos hermanos, Raúl y Ramón; y tres hermanas, Angela, Emma y Agustina. Su padre, Ángel, era un acaudalado propietario de plantaciones de azúcar originario de España que hacía la mayor parte de sus negocios con la United Fruit Company, de propiedad estadounidense, que dominaba la agricultura en esa región en aquel momento. Su madre, Lina Ruz González, había sido criada de la primera esposa de Ángel&#xapos, María Luisa Argota, en el momento del nacimiento de Fidel&#xapos. Cuando Fidel tenía 15 años, su padre disolvió su primer matrimonio y se casó con la madre de Fidel. A los 17 años, Fidel fue reconocido formalmente por su padre y su nombre fue cambiado de Ruz a Castro.

Educado en internados privados de los jesuitas, Castro creció en circunstancias acomodadas en medio de la pobreza de Cuba, pero también fue imbuido por sus maestros de un sentimiento de orgullo español. Desde muy joven, Castro demostró que estaba dotado intelectualmente, pero también era algo problemático y a menudo estaba más interesado en los deportes que en los estudios. Estudió en el Colegio Dolores de Santiago de Cuba y luego en el Colegio de Belén, en La Habana, donde lanzaba para el equipo de béisbol del colegio, además de jugar al baloncesto y correr en pista. Sin embargo, tras su graduación a finales de 1945, Castro ingresó en la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana y se sumergió en el clima del nacionalismo cubano, el antiimperialismo y el socialismo, centrando sus energías más exclusivamente en la política.

Primeras insurrecciones políticas y arrestos

En 1947, Castro se había convertido en un apasionado de la justicia social y viajó a la República Dominicana para unirse a una expedición que intentaba derrocar al dictador del país, Rafael Trujillo. Aunque el golpe fracasó antes de empezar, el incidente no hizo mella en la pasión de Castro por las reformas, y al año siguiente viajó a Bogotá, Colombia, para participar en los disturbios contra el gobierno.

En 1947, Castro también se unió al Partido Ortodoxo, un partido político anticomunista fundado para reformar el gobierno en Cuba. Su fundador, el candidato presidencial cubano Eduardo Chibás, perdió las elecciones de 1948 pero inspiró a Castro a ser un ardiente discípulo. Se comprometió a denunciar la corrupción del gobierno y a advertir al pueblo sobre el general Fulgencio Batista, también ex presidente, que estaba tramando su regreso al poder. Sin embargo, los esfuerzos de Chib&#xE1 se vieron truncados después de que sus supuestos aliados se negaran a aportar pruebas de las irregularidades del gobierno. En agosto de 1951, Chibás se suicidó durante una emisión de radio.

Mientras tanto, Castro se había casado con Mirta Díaz Balart, que pertenecía a una rica familia política de Cuba. Tuvieron un hijo, llamado Fidel, en 1949. El matrimonio permitió a Castro acceder a un estilo de vida más rico y a conexiones políticas. Al mismo tiempo, sin embargo, se interesó por la obra de Karl Marx y se propuso presentarse a un escaño en el congreso cubano. Pero en marzo de 1952 un golpe de estado dirigido por el general Fulgencio Batista derrocó al gobierno y las elecciones que se avecinaban fueron canceladas, dejando a Castro sin una plataforma política legítima y con pocos ingresos para mantener a su familia.

Batista se erigió en dictador, consolidó su poder con los militares y la élite económica de Cuba e hizo que su gobierno fuera reconocido por Estados Unidos. En respuesta, Castro y otros miembros del Partido Ortodoxo organizaron un grupo al que llamaron «El Movimiento» y planearon una insurrección. El 26 de julio de 1953, Castro y unos 150 simpatizantes atacaron el cuartel militar de Moncada, en las afueras de Santiago de Cuba, en un intento de derrocar a Batista. Sin embargo, el ataque fracasó y Castro fue capturado, juzgado, condenado a 15 años de prisión. Su hermano Raúl también estuvo entre los encarcelados.

Guerra de guerrillas contra Batista

Mientras estaba encarcelado, Castro rebautizó a su grupo con el nombre de «Movimiento 26 de Julio» y continuó coordinando sus actividades por correspondencia. Él y sus compatriotas fueron finalmente liberados en 1955 en virtud de un acuerdo de amnistía con el gobierno de Batista, y viajó con Raúl a México, donde continuaron planeando su revolución.

En México, Castro se reunió con otros exiliados cubanos, así como con el rebelde argentino Ernesto "Che" Guevara, que creía que la situación de los pobres de América Latina sólo podía rectificarse mediante una revolución violenta. Se unió al grupo de Castro y se convirtió en un importante confidente, ayudando a dar forma a las creencias políticas de Castro.

El 2 de diciembre de 1956, Castro regresó a Cuba a bordo del barco Granma con poco más de 80 insurgentes y un alijo de armas cerca de la ciudad oriental de Manzanillo. En poco tiempo, las fuerzas de Batista mataron o capturaron a la mayoría de los atacantes. Pero Castro, Raúl, Guevara y un puñado de personas más pudieron escapar a la Sierra Maestra a lo largo de la costa sureste de la isla. En el transcurso de los dos años siguientes, las fuerzas de Castro, cada vez más numerosas, libraron una guerra de guerrillas contra el gobierno de Batista, organizando grupos de resistencia en ciudades y pueblos pequeños de toda Cuba. Castro también fue capaz de organizar un gobierno paralelo, llevar a cabo una reforma agraria y controlar provincias con producción agrícola y manufacturera.

A partir de 1958, Castro y sus fuerzas montaron una serie de exitosas campañas militares para capturar y mantener zonas clave en toda Cuba. Junto con la pérdida de apoyo popular y las deserciones masivas en su ejército, el gobierno de Batista finalmente se derrumbó bajo los esfuerzos de Castro, y en enero de 1959, el propio Batista huyó a la República Dominicana. A la edad de 32 años, Castro había concluido con éxito su campaña guerrillera para hacerse con el control de Cuba.

Se creó rápidamente un gobierno provisional, con Manuel Urrutia como presidente y José Miró Cardona como primer ministro. Rápidamente se ganó el reconocimiento de Estados Unidos, y el propio Castro llegó a La Habana entre multitudes que lo aclamaban y asumió el cargo de comandante en jefe del ejército. En febrero de 1959, Miró dimite repentinamente y Castro jura como primer ministro de Cuba. Mientras tanto, cientos de miembros del gobierno de Batista fueron juzgados y ejecutados.

Giro al comunismo

Castro implementó reformas de gran alcance nacionalizando fábricas y plantaciones en un intento de acabar con el dominio económico de Estados Unidos en la isla. Entre estas reformas, se anunció que el nuevo gobierno basaría las compensaciones a las empresas extranjeras en los valores de propiedad artificialmente bajos que las propias empresas habían negociado con los anteriores gobiernos cubanos para mantener sus impuestos bajos. Las empresas estadounidenses pronto sintieron los efectos negativos de estas medidas, lo que provocó una importante tensión en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

Durante esta época, Castro negó repetidamente ser comunista, pero para muchos estadounidenses, sus políticas se asemejaban mucho a un control de la economía y el gobierno al estilo soviético. En abril de 1959, Castro y una delegación visitaron Estados Unidos como invitados del National Press Club. Castro contrató a una renombrada empresa de relaciones públicas para que le ayudara a promocionar su gira, pero el presidente Dwight Eisenhower se negó a reunirse con él.

En mayo, Castro firmó la primera Ley de Reforma Agraria, que limitaba el tamaño de las propiedades de la tierra y prohibía la propiedad extranjera. En apariencia, la intención era desarrollar una clase de agricultores independientes. En realidad, este programa condujo al control estatal de la tierra, convirtiendo a los agricultores en meros empleados del gobierno. A finales de 1959, la revolución castrista se había radicalizado, con purgas de líderes militares y gubernamentales, incluido el presidente Urrutia, y la supresión de cualquier medio de comunicación crítico con las políticas de Castro. La URSS envió más de 100 asesores de habla hispana para ayudar a organizar el comité de defensa de Cuba. En febrero de 1960, Cuba firmó un acuerdo comercial para comprar petróleo a la Unión Soviética y estableció relaciones diplomáticas. Cuando las refinerías estadounidenses en Cuba se negaron a procesar el petróleo, Castro las expropió, y Estados Unidos tomó represalias recortando la cuota de importación de azúcar de Cuba, iniciando así lo que se convertiría en una relación conflictiva de décadas entre los dos países.

Bahía de Cochinos y la crisis de los misiles cubanos

El año 1961 resultó ser crucial en la relación de Castro con Estados Unidos. El 3 de enero de 1961, el presidente saliente Eisenhower rompió las relaciones diplomáticas con el gobierno cubano. El 14 de abril, Castro declaró formalmente a Cuba como estado socialista. Tres días después, unos 1.400 exiliados cubanos invadieron Cuba en la remota Bahía de Cochinos en un intento de derrocar al régimen castrista. La incursión acabó en desastre, con cientos de insurgentes muertos y más de 1.000 capturados. Aunque Estados Unidos negó cualquier implicación, se reveló que los exiliados cubanos habían sido entrenados por la Agencia Central de Inteligencia y armados con armas estadounidenses. Décadas más tarde, el Archivo de Seguridad Nacional reveló que Estados Unidos había comenzado a planear el derrocamiento del gobierno de Castro ya en marzo de 1959. La invasión fue concebida durante la administración de Eisenhower y heredada por el presidente John F. Kennedy, quien aprobó a regañadientes su acción pero negó a los invasores apoyo aéreo con la esperanza de ocultar un papel de Estados Unidos en el esfuerzo.

Castro, a su vez, pudo capitalizar el incidente para consolidar su poder y promover aún más su agenda. El 1 de mayo anunció el fin de las elecciones democráticas en Cuba y denunció el imperialismo estadounidense. Luego, a finales de año, Castro se declaró marxista-leninista y anunció que el gobierno cubano adoptaba políticas económicas y políticas comunistas. El 7 de febrero de 1962, Estados Unidos impuso un embargo económico total a Cuba.

A raíz del incidente de Bahía de Cochinos, Castro intensificó sus relaciones con la Unión Soviética aceptando más ayuda económica y militar. En octubre de 1962, su creciente dependencia del apoyo soviético llevó al mundo al borde de la guerra nuclear. Con la esperanza de disuadir una nueva invasión de Estados Unidos a Cuba, Castro y el primer ministro soviético Nikita Khrushchev concibieron la idea de colocar misiles nucleares en Cuba, a sólo 90 millas de la costa de Florida. Jruschov justificó la medida como una respuesta a los misiles Júpiter estadounidenses que se habían desplegado en Turquía. Sin embargo, un avión de reconocimiento estadounidense U-2 descubrió la construcción de la base antes de que se instalaran los misiles y el presidente Kennedy respondió exigiendo la retirada de los misiles, con órdenes para que la marina estadounidense registrara cualquier barco que se dirigiera a la isla.

Durante 13 angustiosos días de comunicaciones secretas entre Jruschov, Kennedy y sus agentes, los soviéticos acordaron retirar los misiles a cambio de que Estados Unidos aceptara públicamente no invadir Cuba. La administración Kennedy también aceptó retirar en secreto los misiles Júpiter de Turquía. Ambos líderes salvaron la cara y ganaron cierta admiración por la moderación. Castro, en cambio, se sintió humillado: Ambas superpotencias le habían dejado completamente fuera de las negociaciones. Además, Estados Unidos consiguió que la Organización de Estados Americanos pusiera fin a las relaciones diplomáticas con Cuba, en respuesta a las vergonzosas acciones de Castro.

Cuba bajo Castro

Pero Castro no se avergonzó durante mucho tiempo. En 1965, fusionó el Partido Comunista de Cuba con sus organizaciones revolucionarias, instalándose como jefe del partido. En pocos años, inició una campaña de apoyo a la lucha armada contra el imperialismo en países latinoamericanos y africanos. En enero de 1966, Castro fundó la Organización de Solidaridad con los Pueblos de Asia, África y América Latina para promover la revolución y el comunismo en tres continentes. En 1967, también formó la Organización de Solidaridad con América Latina para fomentar la revolución en determinados países latinoamericanos.

En la década de 1970, Castro continuó promocionándose como el principal portavoz de los países del Tercer Mundo al proporcionar apoyo militar a las fuerzas prosoviéticas en Angola, Etiopía y Yemen. Aunque Cuba seguía recibiendo importantes subvenciones del gobierno soviético durante este periodo, esas expediciones resultaron finalmente infructuosas y supusieron una carga para la economía cubana.

Mientras tanto, el acuerdo de Estados Unidos de no invadir Cuba no había impedido que se intentara derrocar al régimen de Castro de otras maneras. A lo largo de los años, Castro fue objeto de numerosos intentos de asesinato por parte de la CIA (un total estimado de 638, según la inteligencia cubana), que iban desde la explosión de puros hasta un traje de buzo infectado por hongos, pasando por un tiroteo al estilo mafioso. Castro se alegró mucho de que ninguno de los intentos tuviera éxito y se le citó diciendo que si evitar los intentos de asesinato fuera un deporte olímpico, él habría ganado medallas de oro.

Se le atribuye al régimen de Castro la apertura de 10.000 nuevas escuelas y el aumento de la alfabetización hasta el 98%. Los cubanos disfrutan de un sistema de salud universal, que ha reducido la mortalidad infantil a 11 muertes por cada 1.000 (1,1%). Pero al mismo tiempo, las libertades civiles se vieron mermadas, ya que los sindicatos perdieron el derecho a la huelga, se cerraron los periódicos independientes y se acosaron las instituciones religiosas. Castro eliminó la oposición a su gobierno mediante ejecuciones y encarcelamientos, así como mediante la emigración forzosa. Aunque no hay cifras exactas, el Archivo de Cuba estima que decenas de miles de personas fueron asesinadas, con una cifra documentada de 5.600 muertos sólo por los pelotones de fusilamiento. Incluso más cubanos fueron asesinados por las fuerzas del Estado cuando intentaron huir del país, lo que ocurrió durante la Masacre del Río Canimar de 1980 y la Masacre del Remolcador de 1994.

Durante el gobierno de Castro, cientos de miles de cubanos huyeron del país, muchos de los cuales se establecieron justo al otro lado del Estrecho de Florida, en Miami. El mayor de estos éxodos se produjo en 1980, cuando Castro abrió el puerto de Mariel para que los cubanos exiliados que vivían en Miami pudieran venir a reclamar a sus familiares. A su llegada, Castro también cargó los barcos con presos cubanos y enfermos mentales. En total, casi 120.000 cubanos abandonaron su patria en 1980 para encontrar refugio en Estados Unidos.

El colapso de la Unión Soviética

Después de que el colapso de la Unión Soviética en 1991 hiciera que la economía de Cuba cayera en picado, la revolución de Castro empezó a perder impulso. Sin importaciones de petróleo barato y sin un mercado soviético ávido de azúcar y otros productos cubanos, el desempleo y la inflación en Cuba aumentaron. La contracción de la economía cubana supuso la desaparición del 85% de sus mercados.

Sin embargo, Castro fue muy hábil a la hora de mantener el control del gobierno durante los tiempos económicos difíciles. Presionó a Estados Unidos para que levantara el embargo económico, pero éste se negó. Castro adoptó entonces una economía de mercado casi libre y fomentó la inversión internacional. También legalizó el dólar estadounidense y fomentó un turismo limitado, y en 1996 visitó Estados Unidos para invitar a los exiliados cubanos que vivían allí a que regresaran a Cuba para crear empresas.

En 2001, tras los enormes daños causados por el huracán Michelle, Castro rechazó la ayuda humanitaria estadounidense pero propuso una compra única de alimentos en efectivo a Estados Unidos. La administración del presidente George W. Bush aceptó y autorizó el envío. Con el suministro de combustible peligrosamente bajo, Castro ordenó el cierre de 118 fábricas y envió a miles de médicos cubanos a Venezuela a cambio de la importación de petróleo.

Cambio de poder y de hermano

A finales de la década de 1990, se empezó a especular sobre la edad y el bienestar de Castro. A lo largo de los años se han registrado numerosos problemas de salud, el más importante en 2006, cuando Castro fue operado de una hemorragia gastrointestinal. En un dramático anuncio, el 31 de julio de 2006, Castro designó a su hermano Raúl como líder temporal del país. Raúl había sido el segundo al mando de Castro durante décadas y había sido elegido oficialmente como su sucesor en 1997. Tras la intervención quirúrgica de Castro, sus únicas apariciones fueron en fotografías y grabaciones de vídeo de reuniones.

El 19 de febrero de 2008, Castro, de 81 años, renunció definitivamente a la presidencia cubana debido a su deteriorado estado físico. Entregó el poder a Raúl, que en ese momento tenía 76 años. La Asamblea Nacional cubana eligió oficialmente a Raúl como presidente de Cuba ese mismo mes, aunque Castro, según se informa, siguió siendo el primer secretario del Partido Comunista.

En abril de 2011, se conoció la noticia de que Castro abandonaba oficialmente su papel dentro del Partido Comunista de Cuba. Raúl ganó fácilmente la elección como nuevo primer secretario del partido, sustituyendo a su hermano y eligiendo al famoso revolucionario José Ramón Machado Ventura como segundo al mando del partido. Castro afirmó que en realidad había renunciado al cargo cinco años antes.

En su retiro, Castro comenzó a escribir una columna sobre sus experiencias y opiniones, llamada Reflexiones de Fidel, y en 2007 se publicó su autobiografía Mi vida. Sin embargo, desde mediados de noviembre hasta principios de enero de 2012, Castro no publicó ninguna columna. Este repentino silencio desató los rumores de que Castro había empeorado. Pero estas historias pronto demostraron ser infundadas, ya que Castro publicó una ráfaga de artículos más tarde en enero.

Aunque no estaba involucrado en los asuntos cotidianos de la gestión de Cuba, Castro todavía mantenía un cierto grado de influencia política tanto en el país como en el extranjero. Continuó reuniéndose con líderes extranjeros, como Mahmoud Ahmadinejad de Irán en 2012, durante sus visitas a Cuba. El Papa Benedicto organizó una audiencia especial con Castro al final de su viaje en marzo de 2012, buscando obtener una mayor libertad religiosa para los católicos que viven en la nación comunista, y en septiembre de 2015 el Papa Francisco también se reunió en privado con Castro. Sin embargo, cuando Barack Obama se convirtió en el primer presidente estadounidense en ejercicio que visitaba Cuba en casi 90 años, no se reunió con Castro, quien más tarde denunció la misión de buena voluntad en su columna, citando la desconfianza en las motivaciones de Estados Unidos y escribiendo: "No necesitamos que el imperio nos regale nada"

Muerte

Castro murió el 25 de noviembre de 2016, a los 90 años. Su hermano y sucesor Raúl hizo el anuncio de su muerte en la televisión estatal cubana.

Hijos

Aunque no hay un recuento oficial, se cree que Castro fue padre de al menos nueve hijos. Con su primera esposa, Martina, tuvo un hijo Fidel ("Fidelito"), que al parecer se suicidó en febrero de 2018 tras una batalla contra la depresión. Castro y su segunda esposa, Dalia Sota del Valle, tuvieron cinco hijos más. También tuvo otros tres hijos (dos hijas y un hijo) de tres mujeres distintas.

Duelo por Castro

Tras la muerte de Castro, el 25 de noviembre de 2016, Cuba declaró nueve días de luto. Miles de cubanos hicieron cola para rendir homenaje a su líder en un monumento en la Plaza de la Revolución de La Habana, donde había pronunciado numerosos discursos a lo largo de su mandato. El 29 de noviembre, Raúl encabezó una concentración masiva a la que asistieron líderes de naciones aliadas como Nicolás Maduro de Venezuela, Evo Morales de Bolivia, Jacob Zuma de Sudáfrica y Robert Mugabe de Zimbabue. Decenas de miles de cubanos que asistieron a la concentración corearon “Yo Soy Fidel” y “Viva Fidel!” (Larga vida a Fidel).

Mientras había luto en La Habana, los exiliados cubanos de todo el mundo celebraron la muerte del hombre que consideraban un tirano, responsable de matar y encarcelar a miles de cubanos y de separar a generaciones de familias.

Una caravana que llevaba las cenizas de Castro en un ataúd cubierto con la bandera cubana fue conducida a través del país hasta Santiago de Cuba. El 4 de diciembre de 2016, los restos de Castro fueron enterrados en el cementerio de Santa Ifigenia en Santiago, cerca del lugar de enterramiento del poeta y líder independentista cubano José Martí.

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